Castellano
Aug
29

PADDOCKS Y CÓLICOS

Es indiscutible que sacar los caballos a que retocen, tomen el aire libre y socialicen con otros congéneres en prados y paddocks es una terapia aconsejable. Sin embargo, no es menos cierto que España es un país seco donde los prados, y sobre todos los paddocks de dimensiones mucho más reducidas, tienden a quedarse sin hierba con inusitada velocidad. Inevitablemente, en su deambular olisqueando y buscando algo que llevarse a la boca, los caballos ingieren arena que se acumula en su intestino, pudiendo producir diarreas, pérdida de peso, cólicos por obstrucción  y, en casos agudos, la muerte del animal.

Prácticamente todos los caballos que hacen vida al exterior tragan una cierta cantidad de arena, aunque no todos ellos sufren problemas asociados a la ingesta. Cuando se supera la capacidad del intestino para eliminarla con las heces, es cuando se produce el problema. Estar atentos a cuando nuestro caballo está en riesgo de enfermar por ingesta de arena y tomar medidas para prevenirlo es importante.

Incrementa el riesgo la forma en que suministramos el forraje o el pienso. Si lo tiramos en el suelo, en vez de depositarlo en forrajeras y comederos provistos de barras anti-derroche o bandejas que impidan su caída, estaremos aumentándolo notablemente. Igualmente puede influir el déficit de minerales, una dentición incorrecta, excesivo número de animales en la misma cerca, stress…

Las pequeñas cantidades de arena que entran junto al alimento por el aparato digestivo se eliminan normalmente con las heces, pero en su camino irritan la mucosa intestinal, dificultan el tránsito empeorando la función digestiva y pueden dar lugar a acumulaciones que produzcan dolores de cólico más o menos severos, diarreas, o pérdidas de peso.

Siempre que hablamos de riesgo, la mejor solución es la prevención. Como podemos saber si nuestro caballo está en riesgo antes de incurrir en gastos llamando al veterinario para que ausculte al animal o le haga ecografías que sería la mejor solución?  Existe una prueba simple,  “la prueba del guante”, que consiste en depositar una pequeña cantidad de heces, a ser posible directamente del recto del animal, en un guante de exploración rectal, lo invertimos y llenamos de agua y lo colgamos, para que la arena pueda caer merced a la gravedad hacia los dedos.

Prevención es dotar a los prados o paddocks de la suficiente amplitud y no cargarlos de animales; también, utilizar forrajeras, comederos y bebederos adecuados; suministrar suficiente cantidad de forraje y poner piedras de sales y minerales. En casos leves o moderados, la administración oral de productos ricos en fibra soluble como el Psyllium es muy efectiva para expulsar la arena. La administración al mismo tiempo de aceite mineral facilitará la expulsión, además de tener otros efectos beneficiosos sobre la mucosa intestinal. Lo mejor, llamar al veterinario.



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